Thinking head

Javier Ábrego, Director editorial en Amazing Books

Javier Ábrego

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¿Insatisfacción o Inconsciencia?

A veces no nos damos cuenta de todo lo que tenemos, Y de todas aquellas cosas que nos hacen disfrutar de la vida, simplemente lo vemos sin la más mínima importancia por tenerlo y disfrutarlo, Incluso diría que, salvo algunas excepciones, casi siempre es tarde cuando nos damos cuenta de lo bueno que tenemos, y de lo bien que estábamos antes de….

El deseo de un mundo mejor nos hace ser mejores y progresar. Sin este deseo el mundo se estancaría, y la humanidad no evolucionaría. Es muy posible que todavía no nos hayamos vuelto hacia la vida del todo ingratos y falsos ciegos ante lo bueno, es muy probable que seamos casi sin darnos cuenta, practicantes de este deporte nacional que es la queja. O como dirían algunos, el lamento y/o la crítica sin necesidad.

La sociedad en ocasiones lucha por cambiar algunas cosas, pero siendo conformistas a la vez, porque efectivamente en nuestra era y en este lado que vivimos es un espacio de suerte en el mundo, Y creo estar en lo cierto cuando digo que España es un lugar de suerte, a pesar de que existan personas que quieren no estar, sin pensar que hay mucho más que perder de lo que podríamos ganar, incluso en nuestro planteamiento ideológico, bien sea político, social o económico. Lo que expreso no tiene nada que ver con luchar contra las injusticias, o contra el mal en el mundo, pues eso creo que es obligado en todo ser humano o personas de ley, o simplemente buenas, lo defiendan.

Los niños españoles son los terceros más felices del mundo, según datos del proyecto Children’s Worlds, una encuesta internacional que revisa el bienestar de los menores de quince países. Sin embargo, en el ámbito escolar, los niños en España están entre los más insatisfechos de la lista y ocupan la posición número 13, sólo por delante de los estudiantes de Turquía y Reino Unido. Algo hacemos mal los educadores que estamos perjudicando a los que en el futuro serán los que dirijan el país. quizás nosotros tampoco estemos satisfechos y eso se transmite a los más jóvenes desde el colegio, y desde los hogares. Pero la realidad es que en esa etapa tan importante, estamos haciendo niños infelices, y eso sin faltarnos en general nada considerado como básico para una vida digna y estable.

¿Qué nos está pasado? Seguramente podemos lamentarnos de muchas más cosas de las que caben en este post, pero seguramente habrá también cosas o hechos, que nos ofrezcan satisfacciones. Digo esto, porque percibo que en general, nos hemos olvidado de algo tan sencillo como dar las gracias por tener cierta calidad de vida, incluso los que somos cómodos agnósticos, y de vez en cuando reflexionamos o simplemente evocamos a algo superior sin darle un nombre concreto, quizás sustituyendo a lo que podría ser el rezo de un católico, o de cualquier otro creyente o practicante de una religión.

Nos hemos olvidado de cosas tan sencillas como agradecer a la vida, el poder sentarnos la mesa y  reconocer la suerte por poder tomar buenos alimentos, y por extensión agradecer a las personas que los han preparado, pues cualquiera que se haya metido en la cocina sabe del esfuerzo que conlleva, ya no solo comprar los alimentos, sino también el hecho simple de prepararlos. Algo tan elemental, algo tan fundamental que pasamos por alto. Pensemos en el tiempo que llevamos sin hacerlo, pensar en la última vez que hicimos inventario de todo lo que somos y poseemos, de todo lo que va bien, de la gente que tenemos alrededor y que merece la pena, seguramente serán pocas, pero están, y no solo pensando en que puedas perder lo que tienes, pues eso sí que nos viene a la cabeza con frecuencia, por un temor egoísta, que, por otro lado, no debe avergonzarnos, pues es humano ¿Cuándo fue la última vez que dimos gracias a la vida?  Cuando simplemente dijiste de verdad, gracias a la vida, o gracias a dios. Gracias a aquellas personas que velan por ti, por cuidarte, por hacerte la vida más agradable. Es posible que te cueste recordarlo. Es más probable que lo que haya sucedido es que hayamos lamentado cosas cotidianas como; que se acaben las vacaciones, o por tener que volver al trabajo un lunes, o tras un largo puente, por lo mal que te han tratado en un lugar, o lo mal que te dieron de comer en un restaurante, por lo que ha dicho uno, o por lo que ha hecho otro, o por lo difícil y lento que está el tráfico, sin pensar que peor sería haber hecho ese camino andando. O simplemente no haber podido hacerlo

La infelicidad injustificada, aunque humana, suele ser una frivolidad, una inconsistencia, una ingratitud, Y afirmo esto, si en nuestra vida hay cosas buenas alrededor. Si realmente no has sufrido una de aquellas desgracias que a cualquier hombre o mujer le deja bloqueado. De aquellas que sí es licito quejarse…..

¿Qué le está pasando a esta sociedad tan dividida?, donde todo se cuenta por mitades, o bien la mitad de las personas que piensan diferente a la otra mitad, unos quieren estar juntos y en paz, y otros separarse de un país, aunque haya que que hacer la guerra, y sin valorar realmente todo aquello bueno que tienen a su alrededor, y de lo que pueden dar gracias. Incluso cabe pensar, porque así es, que ni siquiera lo bueno que hay en nuestra sociedad, lo han logrado, si no que se lo han proporcionado otras personas que estuvieron antes. Pero aun así confrontan. Y destruyen creyendo que están en su derecho de romper algo que no les corresponde, que lo ha heredado, y donde la mitad de sus vecinos dicen no quererlo, aunque exista otra mirad que si lo desee. Ocurre no solo con el caso de Cataluña, por ser de la tierra, también ha sucedido en Alemania, o en Inglaterra con el Brexit esa abreviatura que significa Salida de Gran Bretaña de la Unión Europea. La sociedad está por mitades, y este hecho, salvo mejor opinión, solo hace que perjudicar más que beneficiar,

Por volver al origen de este post, no digo con esto que no haya personas que no tengan motivos para quejarse, Dicho sea de paso, es probable que sean las personas que menos ejercen el deporte nacional de la queja. Apelo a que reflexionemos sobre aquellas pequeñas cosas que nos permiten vivir con cierta calidad, con libertad, con la posibilidad de desarrollar proyectos personales, que podamos, y nos permita, tomar el timón de nuestras propias vidas, y auto conducirnos hacia lo que seamos capaces. Observo a veces a personas que se quejan de que en su empresa le explotan, y que trabajan mucho. Me pregunto, ¿Por qué no hacen su propio proyecto profesional personal? Y así de nada te podrás quejar, serás trabajador, y jefe a la vez. Es posible que ya lo hayas hecho, y pienses lo bien que estabas cuando no arriesgabas, o por el contrario pienses, que no vas a arriesgar, que lo hagan otros, y no quieras saltar al vacío, teniendo que salir de de tu zona de confort, no sin antes ampararte en mil excusas. Probablemente continuaras quejándote.

Es verdad que unas veces lograremos más, y otras menos, pero quizás si nos paramos a pensar en todo aquello que nos hace la vida más agradable, incluso como escribía antes, tan solo pensando en el hecho de que podamos sentarnos en la mesa y tomar alimentos, quizás elimínennos el gesto de ingratitud hacia lo que nos ha ofrecido la vida.

Cuando han terminado las Navidades, pues escribo este post en el mes de enero, aunque lo publico en marzo, ya he escuchado en diferentes ocasiones, estando seguro de que no soy el único que le ha sucedido, el escuchar decir a otras personas cuando se les preguntas al respecto de cómo han pasado las Navidades, y responden, casi seguro sin pensarlo, y sin mala intención, más bien por una inercia en la respuesta, lamentando, al decir, las ganas de que terminasen estas fiestas tan celebradas, por lo mucho que han comido. Y yo pienso, e incluso a veces digo al escuchar ” y que no nos falte, y que no nos falte” Digo esto, a sabiendas, de que somos conscientes de que se han cometido excesos voluntarios, y que no sé hasta qué punto sabemos valorar la fortuna que tenemos de poderlos hacer. Acto que por otro lado, es voluntario.

Perdonen que me queje yo tambien, pero les aseguro que no volveré a hacerlo, si no hay un verdadero motivo para hacerlo.

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¿Mayéutica o Coaching?

Soy de la opinión que somos capaces de gozar, en la misma medida que de sufrir, y en el mismo grado. Por lo general, y por lo que he podido experimentar y ver, quien es capaz de escaso dolor, tampoco puede gozar más que de escaso placer.

Me permito hacer una breve introducción, para continuar explicando, ya que la esencia de lo que a continuación cuento, su origen está en mis estudios universitarios de la filosofía. Y en donde observo que ni con el paso de cientos y miles de años , la esencia humana cambia. Seguimos siendo igual de básicos, a la vez que profundos y complejos.

Recuerdo en la facultad, cuando mi profesor, en la asignatura de filosofía antigua  nos explicaba la Grecia clásica. Desde el nacimiento de la filosofía en la época presocrática, hasta la emergencia del universo helenístico que supone el final de la polis griega tras la muerte de Aristóteles y la expansión imperial de Alejandro Magno, nos hablaban de la herencia socrática. Uno de los grandes legados que nos dejó el ateniense , es cuando nos dice que, “la verdad parte desde el mismo individuo” y ello lo demostraba a través de la Mayéutica, como método analítico del porqué de las situaciones concretas de un individuo. Inevitablemente me recuerda al actual y renombrado “Coaching”  ¡¡ Cuantos Sócrates hay hoy en día!! No voy a entrar como hice en la Mayéutica en explicar más que el coaching es un anglicismo que procede del verbo inglés to coach, «entrenar» es un método que consiste en acompañar, instruir y entrenar a una persona o a un grupo de ellas, con el objetivo de conseguir cumplir metas o desarrollar habilidades específicas. El método es la observación para entregar al pupilo el poder de elección. Igual que la Mayéutica.

La técnica consiste en preguntar al interlocutor acerca de algo, un problema, por ejemplo, y luego se procede a debatir la respuesta dada por medio del establecimiento de conceptos generales. El debate lleva al interlocutor a un concepto nuevo desarrollado a partir del anterior. La invención de este método del conocimiento se remonta al siglo IV a.C. y se atribuye por lo general al Sócrates.

Cada “Sócrates” o “Coach”  se empeña en mostrarnos las evidencias del porqué de nuestros asuntos personales. Pienso que al igual que si das con un buen médico inspirado,  te puede curar. Si tienes la suerte de caer con un buen experto en coaching, tienes mucho a ganar, y nada que perder. Minutas a parte….

Ello  me lleva a pensar a que cuando se evalúa el nivel de logros y/o éxitos de todo tipo, conseguidos en la vida, salvo casos flagrantes de intervención tóxica de otras personas, en situaciones normales no se debería echar la culpa a nadie, pues lo normal es que cada uno decide en cada momento lo que quería hacer, o hizo, y por tanto está asociado a unas consecuencias de vida.

Si esto es llevado al plano más personal, y al mío mismo, debemos aceptarnos ante  la dificultad que supone como nos edificamos en la vida, así como también el análisis de los errores, y como intentamos solventarlos y corregirlos para que no sucedan más.

Cada vez que logramos resurgir de nuestros errores, con sus consecuencias, es una meta, pues reconozco que no es fácil volver a resurgir, tras un gran bache personal o profesional. Todos hemos experimentado situaciones de este tipo. Estas situaciones positivas o negativas son fruto en ocasiones de una decisión previa, o también del destino o la suerte en ocasiones.

Debemos reconocer que al igual que a nadie nos gusta la soledad impuesta, que no la voluntaria,  del mismo modo que no nos agrada lo más mínimo,  no tener siempre suerte.  La aceptamos como el resultado de nuestros actos, o de nuestro destino, “logos” le decían en la antigua Grecia.  Pero es cierto que las acciones o decisiones tomadas determinan los hechos. La pregunta es, otra acción o decisión ¿hubiera dado otras consecuencias, o certidumbres?. es la reflexión inevitable que hacemos en ocasiones cuando algo ha sucedido. en cualquier caso,  las tenemos que aceptar nos guste o no. Pues de una manera u otra, son el resultado de nuestros  actos, o de nuestro destino.

Los éxitos que los hay, y los fracasos, que también, solo pueden , o deberían ser auto atribuibles a los hechos o decisiones que hemos tomado, suponiendo un aprendizaje para cada uno de nosotros.

Y creo, aún siendo consciente de las dificultades,  cualquier momento es bueno para comenzar, incluso aunque sea a la fuerza, y que ningún proceso de cambio debería ser tan terrible como para claudicar.

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Andando, viendo, y sintiendo…..

La causa de nuestro presente es el pasado, del mismo modo que la causa del futuro será el presente, por lo que lo idóneo es estar ocupados y atentos a todo lo que hagamos. Normalmente aprendemos de los audaces, y de los fuertes, de quienes se niegan a no aceptar situaciones que no están de acuerdo, de quien continúa a pesar de todo, o de nada. En definitiva, de personas eficaces, tenaces, y/o brillantes.

Un buen consejo extraíble de la Mayéutica o del Coaching, es pensar menos en los problemas y centrarse en cómo hacer mejor las cosas, el trabajo, o los asuntos personales. Debemos intentar que sean más eficaces, y rentables, y no me refiero solo a lo económico,  también a lo emocional. No hay mejor pago despues de un buen salario,  que una recompensa emocional.  Lo sé, conseguirlo no es fácil. Incluso a veces la dificultad la ponen los demás. Pero apunto este detalle, en algunas ocasiones, determinados problemas,  sin prestarles mucha atención, desaparecen.

El objetivo debe ser crecerse ante los obstáculos,  sabiendo que hay veces que nos quitan el sueño, pero no es alarmante si no se perpetúan, eso es responsabilidad. En mi practica intento tomar esos problemas como retos que tengo que resolver. “No sin dolor ni esfuerzo”. Un ejercicio saludable es por la mañana mirarse al espejo y decirse, ¡¡Animo que vamos a poder!! Hacer no solo equipo en el trabajo, o con la familia, también con nosotros mismos,  y con nuestras circunstancias. Se trata de hacernos más fuertes, porque he llegado a la conclusión de que al final somos nosotros mismos con nuestros respectivos destinos, y eso no hay quien lo cambie.

Venimos solos al mundo, igual que nos vamos. De esta idea por mucho que lo leas o te lo expliquen, no tomas auténtica consciencia hasta que alguien que quieres profundamente muere en tus brazos. Si es verdad, esta en tus brazos, y a priori no esta solo, o sola, porque estás a su lado,  pero ese ser amado se va solo, y nosotros nos quedamos aquí.

Se trata de vivir, de que disfrutemos de cada una de las cosas que merecen la pena vivir. Porque luego seremos nosotros los que emprenderemos el viaje, y si, también solos, o solas…..

Cuando viajo y muy temprano, y tomo un tren, o mi propio coche para ir a otra ciudad, y veo el sol por las mañanas que emerge en el horizonte, me ilusiona, puede parecer una tontería, pero es verdad.  Incluso he enviado en ocasiones fotos desde mi móvil a la familia o los amigos, porque quiero compartir ese momento, respirando esa luz del amanecer.

Perseverar en nuestros objetivos, caminar con paso firme, decidir lo mejor en cada momento, e intentar triunfar con nuestros proyectos, asumiendo que en ocasiones nos equivocaremos, y sabiendo que si es cierto, la suerte nos ayuda en ocasiones, todos lo hemos experimentado.

La suerte no es el único medio de triunfar,  me atrevería a decir que cuando nos llega, es mejor que nos pille en movimiento, ya que aunque la vida manda sobre todos nosotros , y eso si que es un realidad, da igual el grado de poder que cada uno tenga, o no tenga en la mayoría de los casos, lo que hacemos, y las decisiones que tomamos, son determinantes para los resultados que obtenemos.

Javier Ábrego

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