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Javier Ábrego, Director editorial en Amazing Books

Javier Ábrego

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¿Mayéutica o Coaching?

Soy de la opinión que somos capaces de gozar, en la misma medida que de sufrir, y en el mismo grado. Por lo general, y por lo que he podido experimentar y ver, quien es capaz de escaso dolor, tampoco puede gozar más que de escaso placer.

Me permito hacer una breve introducción, para continuar explicando, ya que la esencia de lo que a continuación cuento, su origen está en mis estudios universitarios de la filosofía. Y en donde observo que ni con el paso de cientos y miles de años , la esencia humana cambia. Seguimos siendo igual de básicos, a la vez que profundos y complejos.

Recuerdo en la facultad, cuando mi profesor, en la asignatura de filosofía antigua  nos explicaba la Grecia clásica. Desde el nacimiento de la filosofía en la época presocrática, hasta la emergencia del universo helenístico que supone el final de la polis griega tras la muerte de Aristóteles y la expansión imperial de Alejandro Magno, nos hablaban de la herencia socrática. Uno de los grandes legados que nos dejó el ateniense , es cuando nos dice que, “la verdad parte desde el mismo individuo” y ello lo demostraba a través de la Mayéutica, como método analítico del porqué de las situaciones concretas de un individuo. Inevitablemente me recuerda al actual y renombrado “Coaching”  ¡¡ Cuantos Sócrates hay hoy en día!! No voy a entrar como hice en la Mayéutica en explicar más que el coaching es un anglicismo que procede del verbo inglés to coach, «entrenar» es un método que consiste en acompañar, instruir y entrenar a una persona o a un grupo de ellas, con el objetivo de conseguir cumplir metas o desarrollar habilidades específicas. El método es la observación para entregar al pupilo el poder de elección. Igual que la Mayéutica.

La técnica consiste en preguntar al interlocutor acerca de algo, un problema, por ejemplo, y luego se procede a debatir la respuesta dada por medio del establecimiento de conceptos generales. El debate lleva al interlocutor a un concepto nuevo desarrollado a partir del anterior. La invención de este método del conocimiento se remonta al siglo IV a.C. y se atribuye por lo general al Sócrates.

Cada “Sócrates” o “Coach”  se empeña en mostrarnos las evidencias del porqué de nuestros asuntos personales. Pienso que al igual que si das con un buen médico inspirado,  te puede curar. Si tienes la suerte de caer con un buen experto en coaching, tienes mucho a ganar, y nada que perder. Minutas a parte….

Ello  me lleva a pensar a que cuando se evalúa el nivel de logros y/o éxitos de todo tipo, conseguidos en la vida, salvo casos flagrantes de intervención tóxica de otras personas, en situaciones normales no se debería echar la culpa a nadie, pues lo normal es que cada uno decide en cada momento lo que quería hacer, o hizo, y por tanto está asociado a unas consecuencias de vida.

Si esto es llevado al plano más personal, y al mío mismo, debemos aceptarnos ante  la dificultad que supone como nos edificamos en la vida, así como también el análisis de los errores, y como intentamos solventarlos y corregirlos para que no sucedan más.

Cada vez que logramos resurgir de nuestros errores, con sus consecuencias, es una meta, pues reconozco que no es fácil volver a resurgir, tras un gran bache personal o profesional. Todos hemos experimentado situaciones de este tipo. Estas situaciones positivas o negativas son fruto en ocasiones de una decisión previa, o también del destino o la suerte en ocasiones.

Debemos reconocer que al igual que a nadie nos gusta la soledad impuesta, que no la voluntaria,  del mismo modo que no nos agrada lo más mínimo,  no tener siempre suerte.  La aceptamos como el resultado de nuestros actos, o de nuestro destino, “logos” le decían en la antigua Grecia.  Pero es cierto que las acciones o decisiones tomadas determinan los hechos. La pregunta es, otra acción o decisión ¿hubiera dado otras consecuencias, o certidumbres?. es la reflexión inevitable que hacemos en ocasiones cuando algo ha sucedido. en cualquier caso,  las tenemos que aceptar nos guste o no. Pues de una manera u otra, son el resultado de nuestros  actos, o de nuestro destino.

Los éxitos que los hay, y los fracasos, que también, solo pueden , o deberían ser auto atribuibles a los hechos o decisiones que hemos tomado, suponiendo un aprendizaje para cada uno de nosotros.

Y creo, aún siendo consciente de las dificultades,  cualquier momento es bueno para comenzar, incluso aunque sea a la fuerza, y que ningún proceso de cambio debería ser tan terrible como para claudicar.

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Andando, viendo, y sintiendo…..

La causa de nuestro presente es el pasado, del mismo modo que la causa del futuro será el presente, por lo que lo idóneo es estar ocupados y atentos a todo lo que hagamos. Normalmente aprendemos de los audaces, y de los fuertes, de quienes se niegan a no aceptar situaciones que no están de acuerdo, de quien continúa a pesar de todo, o de nada. En definitiva, de personas eficaces, tenaces, y/o brillantes.

Un buen consejo extraíble de la Mayéutica o del Coaching, es pensar menos en los problemas y centrarse en cómo hacer mejor las cosas, el trabajo, o los asuntos personales. Debemos intentar que sean más eficaces, y rentables, y no me refiero solo a lo económico,  también a lo emocional. No hay mejor pago despues de un buen salario,  que una recompensa emocional.  Lo sé, conseguirlo no es fácil. Incluso a veces la dificultad la ponen los demás. Pero apunto este detalle, en algunas ocasiones, determinados problemas,  sin prestarles mucha atención, desaparecen.

El objetivo debe ser crecerse ante los obstáculos,  sabiendo que hay veces que nos quitan el sueño, pero no es alarmante si no se perpetúan, eso es responsabilidad. En mi practica intento tomar esos problemas como retos que tengo que resolver. “No sin dolor ni esfuerzo”. Un ejercicio saludable es por la mañana mirarse al espejo y decirse, ¡¡Animo que vamos a poder!! Hacer no solo equipo en el trabajo, o con la familia, también con nosotros mismos,  y con nuestras circunstancias. Se trata de hacernos más fuertes, porque he llegado a la conclusión de que al final somos nosotros mismos con nuestros respectivos destinos, y eso no hay quien lo cambie.

Venimos solos al mundo, igual que nos vamos. De esta idea por mucho que lo leas o te lo expliquen, no tomas auténtica consciencia hasta que alguien que quieres profundamente muere en tus brazos. Si es verdad, esta en tus brazos, y a priori no esta solo, o sola, porque estás a su lado,  pero ese ser amado se va solo, y nosotros nos quedamos aquí.

Se trata de vivir, de que disfrutemos de cada una de las cosas que merecen la pena vivir. Porque luego seremos nosotros los que emprenderemos el viaje, y si, también solos, o solas…..

Cuando viajo y muy temprano, y tomo un tren, o mi propio coche para ir a otra ciudad, y veo el sol por las mañanas que emerge en el horizonte, me ilusiona, puede parecer una tontería, pero es verdad.  Incluso he enviado en ocasiones fotos desde mi móvil a la familia o los amigos, porque quiero compartir ese momento, respirando esa luz del amanecer.

Perseverar en nuestros objetivos, caminar con paso firme, decidir lo mejor en cada momento, e intentar triunfar con nuestros proyectos, asumiendo que en ocasiones nos equivocaremos, y sabiendo que si es cierto, la suerte nos ayuda en ocasiones, todos lo hemos experimentado.

La suerte no es el único medio de triunfar,  me atrevería a decir que cuando nos llega, es mejor que nos pille en movimiento, ya que aunque la vida manda sobre todos nosotros , y eso si que es un realidad, da igual el grado de poder que cada uno tenga, o no tenga en la mayoría de los casos, lo que hacemos, y las decisiones que tomamos, son determinantes para los resultados que obtenemos.

Javier Ábrego

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