Platón y el platonismo

            PLATÓN – ENTENDIENDO SUS IDEAS           

Parménides-Sócrates-y-Platón

    PLATÓN, SU VIDA Y SUS OBRAS,  entendiendo el Platonismo.                       En ocasiones, las teorías de Platón podían resultar en su época difíciles de asumir por la sociedad del momento, algo alejadas de los dogmas más cercanos a lo habitual en las sociedades o “polis” griegas, sumidas en una sociedad corrupta. Las ideas del gran filósofo  sus teorías, las formulas, sus aproximaciones a las verdades de fe vigentes en cada momento, nos acercan de algún modo a poner de manifiesto ” la debilidad de la naturaleza humana” la de antes y porque no decirlo, muy similar a la de hoy. Platón por todos los planteamientos filosóficos a los que nos enfrenta, nos hace preguntarnos y cuestionarnos la propia naturaleza del hombre en todos sus aspectos. La principal herencia socrática se encuentra en la vida y obra de Platón buscando el intelectualismo moral. La identidad entre saber y virtud que defendió Sócrates y que se seguirá manteniendo y evolucionando pero manteniendo el germen de Sócrates en Platón.

Platón busca acercarnos  a una forma superior de entender los enigmas que encierra su filosofía. Pero surgen dudas al profundizar en la figura del filósofo, el cual sabemos que a través de la herencia Socrática nos acerca a un nivel superior dividido en dos, aunque es retorico hoy, nos referimos a lo humano y lo divino. Por tanto, existen grandes focos de análisis que planteamos en este momento;

¿Cuales son los objetivos de la filosofía Platónica? ¿Sigue Platón una línea continuista con respecto al pensamiento de su maestro Sócrates?  ¿Sigue con sus ideas o rompe con ellas?

Para poder responder a estas cuestiones se hace necesario poder revisar diferentes conceptos e historia de su figura, y su vida y obra. Platón fue autor de una producción vastísima, pródiga en obras maestras incluso desde el punto de vista literario,  nos encontramos ante uno de los más grandes genios con que ha contado la humanidad. Recogiendo la semilla de su maestro Sócrates, y oponiéndose al relativismo sofístico, se aplicó, guiado por su intuición prodigiosa, a la búsqueda de la veracidad y verdad. Descendiente de familia aristocrática, Platón nació en Atenas el año 427 a.C. Su verdadero nombre era Aristocles, pero se le conocía por Platón (debido, quizás, a la anchura de sus espaldas). Se inició en la filosofía de la mano del heracliteo Cratilo, pero el hecho que marcaría definitivamente toda su vida y el estilo de sus escritos (en forma normalmente de diálogos) fue su encuentro, cuando tenía 20 años, con Sócrates. De este proyecto, puesto en práctica durante toda su vida, nació una gran filosofía acerca de las ideas, que marcó para siempre el acontecer filosófico de Occidente.

El platonismo a través de sus obras

Platón es el único autor de la antigüedad cuyas obras (diálogos en su gran mayoría) nos han llegado prácticamente en su totalidad. Se suelen clasificar del siguiente modo:

1) Escritos Socráticos o de juventud: Apología de Sócrates (no en forma de diálogo), Critón, Eutifrón, Laques, Ión, Protágoras, Cármides, Lisis, Trasímaco (en realidad es el primer libro de la Republica).

2) Escritos de transición: Gorgias, Menón, Eutidemo, Cratilo, Menexemo.

3) Escritos de madurez: Banquete, Fedón, República, Fedro, Parménides, Teeteto, Político, Filebo, Timeo, Critias, Leyes y Epinomis.

Se le atribuyen también 13 Cartas, de las cuales la VII y la VIII aportan datos estimadísimos para conocer aspectos sobre su vida y de su doctrina.

Hacia lo absoluto, doctrinas platónicas

La doctrina de Platón comienza allí donde la había dejado Sócrates. Éste, en efecto, enseña que se da un bien moral que va más allá de la acción particular considerada como buena, y que sanciona todo acto. Pero esta respuesta no es suficiente para Platón. Hay que definir en qué consiste exactamente el bien en sí. ¿Cómo se forman en la mente o de dónde provienen esas ideas que nos hacemos de bien, justicia, belleza, honradez, etc.? La respuesta de Platón es la siguiente: existen realidades eternas que se hallan en un mundo separado no perceptible por nuestros sentidos.

A estos universales los denomina Ideas (ideia o eidos) (visión de algo en su ser eso que es). No hay que entender esas ideas a la manera en que hoy las comprendemos. Se trata más bien de arquetipos, paradigmas de los objetos de este mundo, los cuales para Platón son meras copias o “sombras”, sujetas, por otra parte, a continuo fluir y devenir. Tampoco hay que entender ese “lugar” donde se hallan como un lugar espacial. Lo que Platón pretende con la teoría de las ideas es reconciliar y asociar la teoría parmenídea del ser inmóvil con la heraclitiana del devenir incesante.

De un lado tenemos el ser y su unidad que conforman el mundo de las ideas, y de otro, las cosas sensibles que conforman el mundo del devenir, del cambio. Las Ideas existen en comunidad jerarquizada, de modo que las inferiores se hallan comprendidas en las superiores,en una escala que culmina en la Idea de Bien.

Filosofando sobre la existencia del hombre desde el prisma de Platón.

1.- Para Platón, existía,  “el hombre”, no “este hombre” en especifico. Lo que Platón refuta en su doctrina de ideas es lo que Estilpon postulo que nada individual es verdadero; tesis que podemos considerar una exposición radical de lo que a grandes rasgos entendemos como “platonismo”. Por ejemplo, cuando decimos “yo”, con ello no expreso de ningún modo mi singularidad, sino una afirmación pensada, general y signada a través del lenguaje. Si se preguntara: ¿quién está aquí?, todos los presentes responderíamos “yo”; es decir, “yos” o “yoses” plurales a partir de una acumulación de respuestas pretenciosas de singularidad: “yo”. Un “yo” afirmado por un grupo plural muestra definitivamente que esa partícula lingüística es un elemento carente de contenido; en todo caso insuficiente para expresar lo irrepetible de una singularidad efectiva. Tampoco puedo decir: “El hombre es bueno”; ya que el concepto “hombre” es diferente del concepto “bueno” y no se pueden asimilar sin mas entre sí. No se puede afirmar un concepto a partir del otro; por lo que no hay unidad real entre sujeto y predicado. Por tanto podemos afirmar a través de las teorías de Platón, que “El hombre es hombre”, o “Lo bueno es bueno”.

2.- Para Platón, conocer es recordar, por reminscencia, las verdades ya sabidas por el alma antes de su encarnación. Conocer la verdad de un ser no es ir en pos del ser, sino de su Idea, de lo inmutable que en él reside. Platón viene a decir que toda la esencia nos ha sido dada de antemano, que ya está presente en nosotros y no precisamente por la experiencia.

3.- Dios y el mundo, según Platón no llega a una identificación expresa de su Idea de Bien con su Idea de Dios. Pero está claro que, aunque habla muy a menudo de los dioses, piensa en un solo Dios, idea que aparece más clara al final de su vida. Más allá de la letra de sus escritos, se puede concluir, manteniendo la fidelidad a su espíritu, que Platón tiene la idea de un Dios ordenador del mundo, y “situado” fuera del mundo. No se trata de un Dios personal, al estilo del Dios cristiano, sino de un primer ser, alma ordenadora por excelencia, quien valiéndose de demiurgos mediadores, configura el mundo a partir de la materia preexistente y crea las almas individuales y el alma del mundo. El mundo se debe a la bondad de Dios. Platón expone el proceso de “creación” en el Timeo. Según él, el demiurgo (artesano divino), infundió un alma a la naturaleza amorfa preexistente, configurando las cosas en vista a los modelos de las Ideas. De ella participan, en última instancia, todas las demás Ideas. Pero no hay que identificar esta Idea de Bien con Dios todopoderoso, porque ella hace referencia a un Alma y no a un Dios creador originario.

4.- Según Platón, el hombre se compone de alma y cuerpo, pero la parte absolutamente más noble y destacable es el alma, porque es espiritual, y por lo tanto eterna e imperecedera. La espiritualidad le viene dada por su origen, pues procede de una existencia anterior, donde fue puesta por los demiurgos. En aquel lugar contemplaba las Ideas, mas como castigo a una culpa cometida, fue arrojada al cuerpo, y en él mora temporalmente hasta que pueda regresar a su lugar de origen.

Por lo tanto, la unión alma-cuerpo es accidental, pero no con absoluta independencia. La interdependencia y complementariedad, las explica acudiendo a las tres partes de que consta el alma: la parte concupiscible o apetitiva (que tiene su sede en el vientre y a la que se deben las sensaciones placenteras), la parte irascible o volitiva (que reside en el pecho y a la que corresponden los afectos) y la parte racional o intelectual (que reside en la cabeza, que constituye la parte específicamente humana y que está en contacto con las Ideas). En su obra `El diálogo de Fedro’ describe esta explicación de modo simbólico: “El alma es semejante a un carro alado, del que tiran dos briosos corceles, uno blanco y otro negro, regidos por un auriga moderador”. Cuando muere el cuerpo, el alma sigue existiendo. Esta existencia posterior será plena, si durante su peregrinaje por este mundo ha conseguido la purificación por medio de la virtud; de no ser así, se reencarnará en otro ser, hasta que en la sucesión de encarnaciones logre la perfección. Íntimamente ligada con esta doctrina, pero también con su metafísica, se halla la ética de Platón. La vida humana significa para el hombre la búsqueda de la verdad. Por eso, la parte más valiosa del hombre, es el alma. Por eso establece cuatro virtudes fundamentales: a la parte concupiscible, es decir,  la potencia del deseo. Según natura, lo concupiscible fue puesto en el hombre como una potencia que le hacía tender a Dios, pues bien a esa parte le asigna la templanza, la moderación, por la cual el hombre domina las pasiones; a la parte irascible, la fortaleza o valor; a la superior o razón, la prudencia o sabiduría. Por encima de todas ellas y como más importante, está la justicia, virtud por excelencia, en la que se intercomunican las otras tres. De esta forma Platón está admitiendo también cierta interinfluencia entre alma y cuerpo.

5.- A la política Platón le presta poca atención tanto a los países y las relaciones entre los estados. Centra su atención en la polis, la ciudad griega, y considera que la vida en común de los hombres se debe al imperativo del instinto, y no a un acuerdo deliberado. A imagen del alma, la polis está constituida por tres clases o estamentos: el pueblo, los guerreros y los filósofos. La armonía entre las tres clases es garantizada por la justicia, que regula las relaciones entre los hombres. Entre las diversas clases de gobierno, Platón opta por la monarquía, la cual procurará establecer un equilibrio entre los grupos sociales en natural tensión. Deberán ser eliminados los individuos que nazcan deformes o minusválidos. Serán prohibidos el matrimonio y la propiedad privada para las clases de los guerreros y de los gobernantes, para que puedan dedicarse por completo a las tareas que se les han encomendado. Propone así, para estas clases, comunidad de bienes y de mujeres.

El soberano deberá ser elegido entre los mejor preparados. Si el soberano no es elegido, se corre el peligro de que los guerreros se adueñen del poder, sometan a los demás y entonces tendrá lugar la timocracia (gobierno de los más fuertes); si el gobierno cae en manos de los poderosos y ricos, se caerá en la oligarquía.

La democracia (gobierno del pueblo) es una forma de gobierno indeseable, porque al amparo de las libertades ficticias, se llegará al desgobierno, y, en el desorden, se provocará la toma del gobierno por parte del tirano.

Esta concepción utópica propuesta en La República, se vuelve más realista en las Leyes, donde Platón se atiene a una legislación que tenga en cuenta la “debilidad de la naturaleza humana”, de forma que esa ley promueva en los individuos la adhesión al bien, justificación, en última instancia, de la ley.

El IMPACTO DE LA MUERTE DE SOCRATES EN PLATON.

Un último dato para entender lo que Platón nos quiere hacer comprender.   Platón fue testigo de la ejecución de Sócrates acusado injustamente. Es sabido que no fue la corrupción propia lo que llevó a Sócrates a su sentencia de muerte, piensa Platón, sino la corrupción en la que estaba sumida la polis. Atenas, lejos de reconocer el mérito y agradecer su desinteresada labor a un modelo de ciudadano y hombre como era Sócrates, le mató, le eliminó porque era una amenaza para la corrupción que ya se había instaurado en la demagógica democracia. Sócrates denunciaba las injusticias, la corrupción, el mal hacer político y cívico de muchos dirigentes y ciudadanos… y esto, evidentemente, le llevó a tener no pocos enemigos. Estos enemigos, los hombres injustos, serían los que acabarían con la vida del único hombre que, a ojos de Platón, podría haber dirigido a la polis hacia el Bien. La muerte de Sócrates fue la gota que colmó un vaso lleno de fracasos políticos que exigían una nueva propuesta, un nuevo modelo de Estado que resultase más justo y mejor.

¿En qué lugar dejó todo esto a la teoría ontológica y epistémica de Platón? Es decir, si su pensamiento busca sobre todo una reforma ética y política de la Atenas de su tiempo ¿para qué hablar de realidad y conocimiento? Platón nos hace entender que es imposible comprender una cosa sin la otra. Para Platón, es el conocimiento de la Verdad y el Bien lo único que nos puede conducir a llevar estas ideas a cabo. Sin conocimiento no hay acción. Si queremos una sociedad justa, entonces tendremos que saber qué es la Justicia previamente. Y en esto, Platón es totalmente deudor de Sócrates.

Sócrates aporta a la filosofía de Platón, el descubrimiento de los conceptos o sea las definiciones aplicadas a las cuestiones morales, el mismo método que utilizaban los geómetras al hacer su ciencia.

Para Sócrates, el objeto fundamental de la filosofía es la moral, llegar a la definición más perfecta de la moral para poder enseñarla como cualquier otra ciencia, porque para este filósofo el hombre es malo porque no sabe.

Idea es una palabra nueva en esa época, un neologismo inventado por Platón para construir la teoría de la existencia, de la objetividad y de la metafísica.

Descubre que el logos es una unidad sintética que incluye una cantidad de entes que forman una síntesis.

Platón extiende el concepto a todas las cosas y lo relaciona con los atributos del ser de Parménides, otro gran influyente en la vida y obra de Platón, logrando como resultado una solución para el problema metafísico: su teoría de las ideas.

Antes de llegar a las reflexiones y respuestas hablaremos de la figura de Parménides en Platón. Platón recibe la influencia también de Parménides y advierte los puntos débiles de su teoría, como la confusión entre la existencia y la esencia como también tomó elementos de la filosofía de Sócrates.

El poema de Parménides representa una revelación divina dividida en dos partes:

  • La vía de la verdad, donde se ocupa de «lo que es» o «ente», y expone varios argumentos que demuestran sus atributos: es ajeno a la generación y la corrupción, y por lo tanto es inengendrado e indestructible, es lo único que verdaderamente existe —con lo que niega la existencia de la nada— es homogéneo, inmóvil y perfecto.
  • La vía de las opiniones de los mortales, donde trata de asuntos como la constitución y ubicación de los astros, diversos fenómenos meteorológicos y geográficos, y el origen del hombre, construyendo una doctrina cosmológica completa.

Platón toma de Parménides tres elementos importantes; el primero es el método para descubrir quién es el ser y en qué consiste, qué es la intuición intelectual, la razón y el pensamiento.

En segundo lugar, adopta la teoría de Parménides de los dos mundos, el sensible que es ilusorio y el inteligible que es el de la razón y el verdadero.

En tercer lugar recibe el arte de la dialéctica, que consiste en discutir un argumento hasta pulirlo y encontrar la verdad.

La idea es esa unidad, la esencia, la consistencia que se puede contemplar con el espíritu y que tiene realidad existencial.

Idea significa visión, intuición intelectual, desde el punto de vista del sujeto que la intuye.

Pero la idea en sí misma, o sea el objeto de la visión, significa dos cosas: la esencia del objeto, su consistencia y la existencia real.

Por lo tanto, las ideas son las esencias que existen en el mundo inteligible, de cada cosa que existe en el mundo sensible.

El mundo de las ideas tiene muchas ideas y cada una de ellas es indestructible, inmóvil, inmutable, permanente, atemporal; y las llama modelos ejemplares, paradigmas, de las cuales cada cosa participa, sin llegar a ser nunca perfecta como ellas.

Platón agrega además, que en el mundo de las ideas existe una jerarquía y todas ellas penden de una idea superior, que es la idea del bien.

Las ideas son las únicas realidades que existen, sin embargo, la teoría de las ideas de Platón no es un idealismo, como algunos pueden erróneamente suponer, sino un realismo de las ideas.

REFLEXIONES FINALES Y CONCLUSIÓN A LAS DUDAS PLANTEADAS.

Tras la lectura y el estudio de Platón y sus teorías, podemos decir y así lo afirma Martinez Marzoa en su libro, cuando nos dice que Platón nos indica la idea de que no consiste en sacar conclusiones de sus tesis, o  de sus textos o formulas para ser literalmente tomadas, ni tampoco en demostrar racionalmente esas tesis, sino en alcanzar su sentido. Y esto no es hacer «comprensibles» las verdades de fe, sino pasar de la incomprensibilidad pedestre de una fórmula a la sublime incomprensibilidad del misterio. Todos utilizamos palabras para definir algunas cuestiones que no conocemos. Sirva como ejemplo la palabra “corazón” con cierta frecuencia, para referirnos a lo sensible, a aquello que es hondamente bueno: “Te lo digo de corazón”o “No tienes corazón”, y sin embargo el corazón es un órgano vital con una función hidráulica.  Platón utiliza del mismo modo para hacernos comprender con sensibilidad ejemplos que nos quieren hacer ver de una manera onírica e ilustrada usando metáforas, sirva como ejemplo  “el mito de los dos caballos” para definir aspectos del alma. El concepto “alma”, igualmente, es una palabra para definir algo que aún no se conoce. Que no se conozca no significa que no exista, sólo que no se sabe definir o se usa un término para nombrar un conjunto de realidades complejas. Platón nos demuestra con diferentes ejemplos como el ser humano está compuesto de dos realidades. Cuando muere el cuerpo, el alma sigue existiendo. Esta existencia posterior será plena, si durante su peregrinaje por este mundo ha conseguido la purificación por medio de la virtud. Por tanto y una vez conocido su estilo y gran sensibilidad para explicar sus ideas, estamos en disposición de afirmar que son varios y diversos los objetivos de la filosofía platónica. Por un lado llevar a cabo una profunda y efectiva reforma de la polis. A través de su concepción de la República pretenderá crear un Estado ideal en el que el conjunto social funcione de forma idílica a través de la perfecta formación y educación de todos los individuos que conforman dicha sociedad. Platón pone de relevancia la importancia de cultivar desde el plano espiritual. Y para responder a las cuestiones de justicia, es necesario destacar para entender a Platón, el impacto que la muerte de Sócrates tiene en el filósofo. El maestro Sócrates, hombre que según su aventajado alumno era el prototipo de hombre bueno y justo, es ejecutado públicamente acusado de impiedad y corrupción de la juventud.

Si tenemos en cuenta que Sócrates jamás escribió texto alguno y que Platón expuso la mayor parte de su obra a través de su maestro (utilizándole como “personaje” en sus Diálogos) y a esto además le sumamos que Platón sigue una línea continuista con respecto al pensamiento de su maestro, es decir, que sigue sus ideas, no rompe con ellas, vemos por qué el separar los pensamientos de Sócrates y Platón ha producido no pocos quebraderos de cabeza a los especialistas. Es a partir de fuentes indirectas, como el propio Aristóteles, que sabemos ciertas cosas acerca de qué ideas son propias de uno y otro. La principal tesis platónica: la Teoría de las Ideas. Pues bien, es gracias a Aristóteles sabemos que Sócrates jamás escindió la realidad en dos ámbitos (inteligible y sensible) como sí haría Platón posteriormente. Esto nos hace ver que Platón sofisticó el pensamiento de su maestro, pero siempre tendremos que tener en cuenta que lo hizo desde la base del pensamiento socrático. La principal herencia socrática en Platón es el intelectualismo moral. La identidad entre saber y virtud que defendió Sócrates se seguirá manteniendo en Platón y de nuevo las ideas: “para hacer el Bien debemos conocerlo” y “conocer el Bien nos lleva a hacerlo” se volverán a repetir. Conocimiento y práctica se implican el uno al otro: no se puede hacer el Bien sin conocerlo y si conozco el Bien no puedo hacer otra cosa que llevarlo a la práctica.

Platón toma de Parménides los tres elementos importantes mencionados anteriormente y con ello y las influencias tanto de Sócrates como de Parménides comienza un nuevo devenir filosófico que marcaria una época y daría como consecuencia una nueva escuela.

Todo ello tendría una continuidad en el tiempo a través de La Academia de Atenas o Academia platónica, una escuela filosófica fundada por Platón en la que se desarrollaron sus nuevas teorías entre otros con discípulos como Espeusipo (sobrino de Platón), Xenócrates de Calcedonia, Polemón, Crates de Triasio, Crantor de Soli, Filipo de Opunte, Heráclides Póntico, Eudoxo de Cnido o Arquitas de Tarento  y el más famoso de los alumnos de Platón como fue Aristóteles.

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