La Revolución del Arte “Mayo del 68”

Después de la revolución francesa con la toma de la Bastilla, la segunda revuelta social más importante en Francia, fue la toma de París en mayo de 1968. Estos eventos fueron iniciados principalmente por la Internationale Sitiationiste (IS). Ellos no solo vaticinaron este inminente acontecimiento pero también actuaron en su concepción. Las estrategias y eslogan de los situacionistas se veían por todas partes en Paris durante la revuelta -ya sea que fueron realizados por ellos mismos o por la gente que compartían sus ideas.

La Internacional Situacionista fue el movimiento de las artes mas radical de toda la Historia. Fuente ideológica de la revuelta en Paris de mayo del 68 este movimiento fue condenado al olvido. Pero su revolución continua, formaron las bases para el movimiento Punk y los anarquistas de hoy, ingenieros de la ética, estética y retórica de la calle, la ocupación, la huelga, las barricadas, iniciadores del graffiti……

GREENBERG VS. DANTO

Sin duda, 1968 es el año de la “revolución”. Se trata de los primeros cambios en la producción y en la recepción del arte y, por tanto, es el inicio del nuevo espectador bajo la idea “ver es ser mirado”. A principios de la década de los noventa tuvo lugar en Francia una discusión en torno al arte actual. En 1992, la Galería Nacional del Jeu de Paume decide tomar postura ante los ataques de que era objeto “el arte de su tiempo” y organiza unas conferencias en la que se reflexiona sobre la creación contemporánea. Hubo muchas intervenciones pero, entre ellas, es muy destacable la que hizo el filósofo e historiador Georges Didi-Huberman porque, al final, su tesis principal se iba a convertir en la base ideológica del posmodernismo artístico: la insistencia en que toda actitud de negación y desprecio es, por definición, no crítica. Es evidente que Didi-Huberman se refería a aquellos que reniegan en bloque de las prácticas artísticas actuales, asegurando que esta actitud conlleva en el fondo una total impotencia para mirar (cuando mirar significa admirar, respetar, criticar…) y, por lo tanto, una imposibilidad de debate estético. Esto sería, cuando menos, una actitud contradictoria, ya que las obras implican siempre un proceso de recepción, es decir, un espectador que las mira. De hecho, la presencia del espectador como vector de la obra es fundamental en todas las prácticas artísticas a partir de los años sesenta. Si el espectador no se aproxima a ella, la obra queda prácticamente desactivada. Y es que, a partir de ahora, ya no será posible una mirada pura, aquella que defendió Greenberg, el último modernista. Somos, como dice Belting, “el lugar de las imágenes”. Acudimos a ver imágenes y obras que nos esperan y, al mismo tiempo, llevamos con nosotros otras imágenes, nuestras imágenes, ligadas a nuestras propias experiencias.

En los tiempos de Mayo del 68, los artistas realizaban un arte que estaba reaccionando abiertamente contra el crítico norteamericano Greenberg, el cual renegaba de todo compromiso social por parte del arte, intentando una nueva narrativa que conservaba los parámetros de la modernidad, según los cuales,  el arte no se debe a otra cosa. Greenberg defiende un formalismo al modo kantiano y, así, declara “la incambiabilidad del arte”.   Por su parte y por el contrario, Danto declaraba el fin de la modernidad, es decir, el fin de toda gran narrativa, afirmando dramáticamente el “fin del arte”. Son este tipo de afirmaciones las que marcarán la postmodernidad: desde entonces, lo que se entienda por “arte” no volverá a ser lo mismo. El arte no permitirá ya más ser canalizado a través de narrativas maestras. Por ello, pese a que Greenberg pretende renovar, los postmodernos lo considerarán un clasicista.

Una de las tantas cosas que caracterizan al arte de la época contemporánea, denominada por Danto “momento posthistórico”, es que ya no hay lindes de la historia sino, por el contrario, un profundo pluralismo que impide toda norma acerca de lo que es arte y lo que no.  Una obra de arte puede consistir en cualquier cosa, cualquier objeto u acción, y esto es lo que rompe con la modernidad legitimadora.  No obstante, podemos preguntar “¿quién legitima?” Encontramos entonces,  efectivamente, una serie de entes

legitimadores, las instituciones y el mercado; es lo que Danto ve ante las Brillo Box de Andy Warhol, considerado unánimemente uno de los pioneros del arte pop.

En cualquier caso, no cabe duda de que los límites fueron transgredidos. Entre otras muchísimas cosas, se trataba de interrumpir en el espacio público, fundamentalmente urbano. El espectador es llevado a formar parte cuando “ver implica participar”. Nuevos  movimientos artísticos de arte después de Greenberg tales como el arte minimal y conceptual, han roto ya los límites tradicionales  del arte. Un nuevo movimiento conquista del espacio con la realización de instalaciones. Y es que el arte postmoderno se lanza a la búsqueda de nuevos lugares, sacando las obras del entorno del museo o la galería e interviniendo descaradamente en el paisaje.

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